Nuestro verdadero estado de ánimo, nuestra verdadera esencia, nuestro verdadero YO. Eso que se siente cuando hacemos lo que nos gusta, cuando sabemos que ayudamos a alguien, cuando jugamos, cuando reímos, cuando amamos, cuando somos “nosotros” sin que nos importe lo que piensen los demás. Ese estado natural de los niños que aún no han sido corrompidos por el Mundo. Si todos hiciéramos solo lo que nos gusta y nos llena, ese sería el estado anímico general. Pero nuestra Sociedad nos lo ha vendido como una Utopía que solo existe en el Mundo de los cuentos o después de la Muerte... ¿Será porque le conviene que eso pensemos?
por Elvis Canino
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